domingo, 20 de mayo de 2012

LA COCINA DRAMATURGIA I


Quijotada, es una obra teatral para niños, que ha sido elaborada a partir del capítulo de los molinos de viento, del Quijote de la Mancha.
Se transforman en una obra teatral los sucesos que el valeroso caballero de la Mancha tienen en sus andanzas. 
La elaboración dramatúrgica imponía un trabajo a conciencia de la dirección de los signos a producir en escena para un público de niños. 
Lo que se propone aquí y ahora es ir reconstruyendo el genotexto, el texto y el texto-escénico. Una elaboración minuciosa de los detalles de la construcción y dramaturgia de una poética particular del grupo de Teatro Don Carnavalito (Arte y Teatro de Jujuy).
Primero, se presenta el texto inicial transcrito desde el soporte de papel y las sucesivas entradas del blog se irán subiendo los otros "impulsores" de la génesis de la obra.

QUIJOTADA (la versión acotada jamás contada)

Esta es la historia de dos nobles habitantes de nuestra tierra, dos personajes ilustres templados en el más alto de los valores humanos, el valor de la imaginación. Por un lado muy alado, casi viento, lo tenemos al ingenioso Don Flamenco Rosado de Pozuelos. Un excelente ejemplar de la más alta belleza que parió Pachamama. Bello plumaje rosado, largo y fino cuello, curvilíneo pico y patiflancuchas extensiones a tierra. A su costado, una poesía, un mito, un sonido que se suelta al viento en un rasguido. El quirquincho de Valle Grande. Descendiente elegido de don Jaime Torres, un pedazo de su más extremo sentir. Pequeño gordinfloncito de pocos pelos y mirada de añoranza, el más tenaz y leal amigo.

Presentados así nuestros dos héroes, comienzan a desandar este buen suceso que el valeroso Don Flamenco tuvo en la espantable y jamás imaginada aventura de las antenas de teléfonos celulares, con otros sucesos dignos de felice recordación, como el de los encantamientos, de dos mormones y una bella pastora puneña.

Quirquincho: Pues si Don Flamenco.
Flamenco: Don Flamenco Rosado de Pozuelos!
Quirquincho: Ok, Don Flamenco Rodado de Pozuelos.
Flamenco: Que es eso de O-K??
Quirquincho: OK, men, todo bien, ya te escuché!
Flamenco: Mmmm
Quirquincho: Bueno, bueno, Don Flamenco Rosado de Pozuelos (juego sin respuesta)
Flamenco: Eso!
Quirquincho: Le decía mi patiflancucho señor, (cuando se les ocurra meterán la palabra tero-tero y mirarán al cielo) que si seguimos dando vueltas a este cerro en vez de cruzarlo por más arriba, vamos a tardar más.
Flamenco: Detente ahí, mi hábil escudero!
Quirquincho: ¿Qué pasa? ¿Se le pinchó una pata? (…) Un ala? (…) Mmmm…
Flamenco: Pues que no! Mi noble quirquincho del valle.
Quirquincho: Tonces?
Tiene sucio el pico?
Se trago una mosca, no me diga!
Que asco! Que asco! Ya sé… ya sé... le pican de nuevo las plumitas!, lo que pasa es que usted debe tener hita…
Flamenco: Alto, cállate, cierra esa bocucha locuaz y habladora al cuete.
Quirquincho: Pe…
Flamenco : SHHH
(Juego te miro y la cerrás)
Flamenco: Ves, ves, ya sabia yo….”

… La ventura va guiando nuestras cosas mejor de lo que acertáramos a desear; porque ves allí amigo Quirquincho de Los Valles, donde se descubren treinta o poco mas, desaforados gigantes con quien pienso hacer batalla y quitarles a todos las vidas, con cuyos despojos comenzaremos a enriquecer; que esta es buena ventura y es gran servicio de Dios quitar tan mala simiente de sobre la faz de la tierra.
Quirquincho: ¿Qué gigantes?
Flamenco: Aquellos que allí ves, de los brazos largos, que los suelen tener algunos de casi 2 kilómetros.
Quirquincho: Mire Sr. Patiflancucho de Pozuelos, que aquellos que allí se aparecen no son gigantes, sino antenas de teléfonos celulares che, no sea gil!. Y lo que vo ve que parecen brazo son una serpentina que le han puesto pal carnaval!, lo que pasa flaco es que, volteadas del viento, hacen ese movimiento que vo lo asimila como tal, me entendé, vó, che!
Flamenco: Bien parece que no estas cursado en esto de las aventuras: ellos son gigantes; y si tienen miedo, quítate de ahí, y ponte en  oración en el espacio, que yo voy a entrar con ellos en fiera y desigual batalla.
Quirquincho: Uh! Vo ta loco, chango… Perdón mi Señor Flamenco Rosado de Pozuelos.
(En cámara lenta)
Flamenco : Por Doña Luna! AHHH!!!

Y diciendo esto, se sostuvo de su espada y sin atender a las voces que su escudero el Quirquincho le daba, advirtiéndole que, sin duda alguna eran antenas de teléfono y no gigantes. Pero el iba puesto en que eran gigantes, que ni oía las voces de su escudero Quirquincho.

Quirquincho: Pará! Pará loco, pará! Te vai a romper el picucho, paraí... Acordate que tené la pata muy flaca eh!
Flamenco: No huyan cobardes y viles criaturas, que un solo flamenco es el que los acomete.

(Las antenas se transforman en gigantes)

En eso sopló una fuerte brisa de viento norte y las serpentinas puestas en las antenas comenzaron a moverse, lo cual visto por don Flamenco, dijo:

Flamenco: Pues aunque muevan mas sus brazos que los del gigante King Kong, me las van a pagar!!

Y diciendo esto, y encomendándose de todo corazón a su Sra Luna arremetió a toda fuerza y envistió con la antena…

(Salta y cae de nuevo a escena)

Quirquincho: Ay diosito! Virgencita de punta corral! No le dije yo Señor patiflancucho de Pozuelos que viera bien lo que hacías, que no eran sino antenas y que no podías ignorarlo sino que vos también tienes en la cabeza esos gigantes!
Flamenco: Calla amigo Quirquincho que las cosas de la aventura, mas que otras, están sujetas a continuo cambio, que yo pienso, que así es verdad, que aquel sabio y misterioso Frentón que me robó los libros y prendió la televisión, ha vuelto a estos gigantes en antenas de televisión, por quitarme la gloria de ganarles. Pero no podrá ese Frentón contra la bondad de mi espada.
Quirquincho: Uhh!! Ta chapita eh, chango.
Flamenco: ¿Cómo dices?
Quirquincho: Nada, nada sr Flamenco. Dios lo ayude y lo guarde, ave María purísima.


Levántese don Flamenco y se afirmó a su espada y junto a su fiel amigo el Quirquincho siguieron caminando por la buena senda, girando el cerro, mientras atardecía.(recrear puesta de sol)

(Cambio de ambiente a misterioso, sale Frentón)

Frentón:

Je jejeje A ver, que le vamos a hacer creer ahora a este flacucho rosado, a ver, a ver, ya se! Le voy a…(al publico)
Mmm hola como les va chiquillos bulliciosos
Ustedes no van a decir nada no??
Jejejeje. Voy a transformar a esa postura que viene por allá en una princesa y a esos mormones en dos malvados villanos que la tienen raptada jejejeje. Para que este patiflancuncho se siga creyendo el héroe y se vuelva a equivocar jeje. Y que de una vez por todas se olvide de la imaginación, de sus libros, de las historias y prenda el televisor jejejejej!! Aparte me tengo que apurar, porque en seguida llega la gran bestia, que esa es pior que yo, la gran QUETEPILLAAA!!! Buaaa, que miedooo…
Y ustedes chiquillos bulliciosos, no van a decir nada eh!! Si el Quirquincho les pide ayuda no digan nada eh!
(Se pelea con los chicos, amenaza a soltar al monstruo come golosinas)

(Sale Frentón y entran los dos caballeros)

Quirquincho: …Si si, don Flamenco, yo lo entiendo, entiendo perfectamente lo que usted dice; pero enderécese un poco que parece que va medio ladiado, que debe ser del porrazo que se pegó.
Flamenco: Si, es verdad y si no me quejo del dolor es porque, no es dado a los caballeros flamencos quejarse de herida alguna. Aunque se le salgan las tripas por la herida.
Quirquincho: Ah! No sé, que a mí si me llega a picar una abeja o un mosquito de esos grandes tipo dengue, lloro como un chochán, mi señor Flamenco.
Flamenco: Llora amigo Quirquincho, llora, cuando quieras llorar, llora; que tienes mi permiso, que los escuderos Quirquinchos pueden llorar cuando tengan ganas.
Quirquincho: Sabe patiflacuncho, que a mi me lo que me da mas ganas ahora, según veo la hora, es de comer alguito…
Flamenco: Come tu amigo, come y engulle…
Quirquincho: Lo bien que me vendría ahora unas humitas, no, mejor unas empanadas con yajüa! No mejor! Un picante de chuño! No mejor, una sopa de quinoa! No mejor…
Flamenco: Bueno basta!

En eso mientras nuestros dos héroes conversaban, por el camino de enfrente asomaba  una pastora puneña y delante de ella a paso de trote dos mormones bien peinaditos, con sus mochilitas, de camisa manga corta y corbata; también venían.

Flamenco: O yo me engaño o esta ha de ser la mas famosa aventura que se haya visto; porque aquellos bultos negros que allí aparecen, deben ser y son , sin duda, algunos encantadores que llevan raptada a una princesa y debo luchar y liberarla con todo mi poderío.

Quirquincho: No no no! Pior es esto que lo de los gigantes! Mire señor, que aquellos son dos mormones, uno es el Jonathan y el otro el Alexis y viene con una pastora, que es esa que vende tamales frente a al mercado. Mire que digo que mire bien, no sea el diablo que le engañe.
No cierto chicos??? Ayúdenme!!
Flamenco: Shhhh silencio, allí voy…

Y diciendo esto se adelantó y se puso en la mitad del camino por donde los mormones venían y les dijo:

Flamenco: Gente endiablada, dejen ya a esa alta princesa, sino los mato como castigo a sus malas obras.
Seminaristas: Señor Flamenco, nosotros no somos endiablados sino dos mormones que volvemos para nuestra casita iglesia en Humahuaca
Flamenco: Jajajaja… Para, conmigo no hay palabras blandas, que ya conozco sus mentiras.

Y sin mas respuesta, se fue con llama y todo contra los mormones les yerro con su espada y no pudo con su pico, los  mormones salieron corriendo entre medio de un cactus.

Flamenco: Huyan! Huyan cobardes! Y cuentan por ahí, que han sido vencidos por el honrroso caballero don Flamenco Rosado de Pozuelos. (Aparece la pastora) Y usted mi bella señora, ahora ya puede hacer lo que mas quiera, porque ya hice huir con estas mis fuertes alas y mi gran pico, a esos endiablados que la habían raptado
Pastora: Pero que dice usted Sr Loco, que porque le quiere pegar a esos gringus que diosito le va a castigar.
Flamenco: No hables señora princesa, no hables y ve a sembrar de flores la quebrada.
Pastora: Usted, loco, eh! Don! Que ni yo soy princesa ni siembro flores, que soy pastora y tengo marido, Don Leonardo y me voy, chau! Flamenco loco!

En eso, desde una peña cerca, cerca muy cerca de allí; digamos de ahicito. Los mormones arrojaron tal pedrada a Don Flamenco que este al verla venir se corrió y fue a dar en la cabeza del Quirquincho que había recién aparecido en el lugar de los hechos!

Flamenco: Sufres amigo escudero, pero eres leal.
Quirquincho: La recontra de la reconciencia de mi abuela, no te he dicho patiflaco que no eran encantadores sino mormones gringos y ahora yo ligo la pedrada.
Flamenco: Si ya lo sé amigo. Pero lo que queda por hacer en el resto de esta historia es enfrentar al malvado Frentón en la cueva del Inca para desligarnos de sus encantamientos
Quirquincho: Mire don Flamenco no sé si es el chichón que tengo o que, pero ya me tiene cansado usted con su imaginación loca. Que en esto que dice lo acompaño, a dónde es la cueva de ese don Frentón?

ESCENA II

Flamenco:   Por acá, por acá, que se escondió en la cueva pintada.
(El olor de la vela de can nabiss)
(Entra a la cueva por ascensor)
Quirquincho: Hay que ta oscuro che Flamenco que esta oscuro y me da miedo.
(Aparece Frentón se enfrenta con el Quirquincho, este se desmaya)
Flamenco: Sal de la oscuridad y muéstrate, pelea como un valiente.
(Juego de ir y venir, enfrentamiento y lucha Gana don Flamenco)
Flamenco: Escúchame Frentón yo se que solo estas en mi imaginación, que vos sos mi parte mas oscura, mi parte mala y aunque quieras encantarme para que yo no sueñe mas, no imagine mas, no lo lograrás. Así que vete de aquí y no vuelvas, sino quieres que te de otra buena paliza.
Frentón: Pero, pero, pero…
Flamenco: Nada! Silencio…
Frentón: Nooo, no puedo, perdóneme, discúlpeme, por favor, por favor!
Flamenco: No te escucho malvado…
Frentón: Que no soy yo, que me obligaron. Fue, fue, fue… la gran bestiaaaa!
Flamenco: Qué bestia, cuenta, habla o calla para siempre!
Frentón: La bestia de metal amarillo Quetepilla!!
(Vuelve Quirquincho del desmayo en ascensor)
Flamenco: No te creo, no inventes, que ya para soñador suficiente yo.
Quirquincho: Nooo! que si le creo don Flamenco que ese Frentón existe, yo lo vi!
Frentón: ¿Y este gordo?
Quirquincho: Habla, y está acá y me quiere pegar y me va a comer ahhh!! Y tiene unos ojos grandes y nariz de cóndor y vos de caverna! Y, y, y, y… Me firma un autógrafo?
Frentón: Por supuesto, digame, digame, para quien le pongo?
Flamenco: Basta! Hablemos claro, quién es esa alma terrible metálica y amarrilla que nombraste.
Frentón: (En voz baja) Shh, despacito, no hablemos fuerte, que dicen que si se lo nombra tres veces aparece.
Quirquincho: (en voz baja) Quién aparece, no me hagan asustar, que me late el corazón igual que caja de Tomás Lipánnnn…
Frentón: La gran bestia es, es, es metálica, amarilla, cava y cava y de a poco se come mi cerro, se come todito el metal brilloso y yo sin techo y lo peor de lo peor de lo peor es que se lleva todita el agua.
Quirquincho: Con razón el olor a güano de oveja que tiene bajo las axilas…
Flamenco: Silencio! Que esta es otra gran aventura para el honrroso Flamenco Rosado de Pozuelos y su fiel escudero el Quirquincho de Valle Grande
Frentón: y yo me sumo que soy el Encantados Frentón, no por lo bello, pero si por lo rápido y poderoso.
Flamenco: Que juntos vamos a ir a buscar a esa gran bestia…
Frentón: Quetepilla.
Quirquincho: Que a mi ni me pilla…
Flamenco: Que es una pilla. Y que le vamos a torcer la suerte y enseñarle…
(En eso aparece la gran bestia por detrás y se les va acercando)
(El Quirquincho se queda boquiabierta y señala a la bestia, sin encontrar respuesta en los otros dos que siguen alardeando de sus historias de héroes)
Quirquincho: La bestiaaaa
Flamenco: Mas bestia serás tu! Pero que falta de respeto habra se visto que un…
Frentón: La bestiaaaa, corramosss…
Flamenco: Hay mi querida Luna, dame la fortaleza que voy a embestirla con furiosa valentía…

Y mientras decía esto don Flamenco, la gran bestia, que no era sino una gran escavadora mecánica, los cargos a los tres en su pala, junto con la tierra y todo el socavón de la cueva del Inca. Hubo un silencio enorme, después del terrible chas chas de la oscuridad!!

(Frentón, Don Flamenco y el Quirquincho con una luz mínima dentro de la panza de la gran bestia)

Quirquincho: Donde estamos? Es esto el infierno?
Flamenco: Huele a azufre, a oro, a plata y a todo el mismísimo metal de la Quebrada.
Frentón: Es la panza de Quetepilla oscura y negra, yo ya estuve acá, se esta moviendo… De acá nos vamos a sacudir y después nos llevan a la gran lengua móvil y de allí nos mojan y nos revuelven hasta decantar en un gran dique que está haciendo al costado río abajo…
Flamenco: Tengo una idea, valerosos amigos…
Quirquincho: Yo sabía que tanta creatividad imaginativa nos podía salvar!
Flamenco: Frentón, en el momento que no estén por depositar en la lengua móvil, saltamos a un costado, trabamos los ejes que la mueven y se va a llenar hasta que explote de choncha.
Frentón: Bien pensado!
Quirquincho: Que explote la choncha, que explote la choncha Quetepilla y que el metal de la Quebrada la deje hecha papilla!

Y así se hizo lo que planeó el Flamenco y con todas sus fuerzas nuestros héroes lograron vencer a la gran bestia Metálica y salvar el socavón de la Cueva del Inca. 
(Salen a escena)      
Flamenco: Que aquí estamos y logramos vencer. Que las luchas son muchas y la avaricia también, que por Pachamama y la gran Luna vamos a vencer que es buena historia para contar esta que acabamos de pasar.
Quirquincho: Que esto es de verdad y a veces parece juego y que este honrroso caballero Don Flamenco Rosado pasó con este humilde Escudero. La aventura esta buena y es buena la imaginación, pero no así lo son las minas a cielo abierto con todas sus máquinas que se roban el corazón de nuestra tierra. Y así la destruyen…
Flamenco: Que has hablado bien amigo Quirquincho y ahora sube ya a tu oveja y vamos en busca de mas aventuras!
Quirquincho: Si compañero Flamenco Rosado de Pozuelos yo lo sigo. Este escudero siempre será su amigo.

Y esta es la maravillosa y feliz historia de nuestro Flamenco Rosado y su amigo escudero el Quirquincho que luego de aquí fueron para allá y derrotaron también  al monstruo come golosinas y otras historias mas que pronto muy pronto van a escuchar. Muchas Gracias!
FIN

jueves, 17 de mayo de 2012

Cruces, tejidos, recreados...

Video-obra corta cortísima. Para escuchar, ver y leer.Con un final muy largo...


Edición y sonido directo: Petronilo Huaico
Música: Mistol y Emilio Smith.

miércoles, 16 de mayo de 2012

BINOMIO FANTÁSTICO


Me lo contó mi abuelita
era septiembre y llovía

tengo en la mano una flor
cargadita de alegría....


La Noche y el Barrilete

Juan José apagó la televisión muy tarde. Tan lentamente y en silencio como pudo, se escabulló de la cocina a su habitación. Minutos antes le había mentido a mamá que necesitaba las hornallas bien calientes para un experimento de ciencias.
“ - Está bien, pero no te quedes hasta tarde hijito. Y no vayas a prender la tele, ya sabes que si tu papá se llega a levantar a media noche y te encuentra con la tele prendida se va a enojar mucho. ¿Si, mi hijito?”
Entre la cocina y la habitación de Juan José hay un patio grande, es un patio de cemento; este tramo de la casa está destechado, el último viento norte de Agosto hizo volar las chapas mas allá de las plantas de ciruelas.
Recuerdo bien que me saqué las zapatillas, puse la olla de hierro en la alacena y me deslicé entre las sillas, apagué la luz y el frío me helaba los dedos. Una tapa se resbaló y golpeó las tazas.
- ¡Que no se despierte, que no se despierte rogué!
Cerré la puerta de chapa y le puse seguro para que los gatos en la noche no la empujaran y se dieran un deleite con las tripas que mamá había dejado colgadas, para el locro del veintitrés.
Tras de la ventana de la habitación principal, se oye trepar un ronquido fuerte, un ronquido como de toro. Nunca supe como mamá hacía para dormir con mi papá-toro, papá-morsa, papá-rastrojero. Di cinco pasos pegaditos a la pared... y ahí levanté la cabeza. Arriba del techo, en el borde de la canaleta, se veía a mi barrilete en la penumbra. – Y no me pregunten como llegó allí- Me quedé estupefacto, las zapatillas en la mano, la vista clavada en el barrilete, de pronto un grito rodó como cadenas y al ratito nomás los perros salieron chumbeando pal’ fondo – ¡ciu a la miércoles! Ahora se despierta el papá y me caga cintazos- Pensé bien, me dije: si no sacó el barrilete ahora, mas noche viene un ventarrón, porque está rasito y se lo lleva; encima capaz que cae en la casa de Carlitos y ese no te devuelve nada. ¡Hijo de mil! Si yo estoy seguro que todavía tiene mi pelota roja.
Me puse las zapatillas aprovechando el ruiderío de los ronquidos de papá y los ladridos de la Camila y el Timoteo; fui subiendo por la reja de la ventana de la cocina, hasta la canaleta. Cuando ya estaba arriba, vi la noche... Al fondo de la casa, está negro, ese negro que solo se siente en Agosto. Una vez el abuelo José me contó que las noches de Agosto son tan negras que no hay que mirarlas de frente; es mejor santiguarse y cruzar rápido. Yo ya estaba en el techo y me había hecho como tres persignadas, dándole la espalda al negro noche del fondo de mi casa.
Estiré la mano cuanto pude y sentí el delgadito papel de mi barrilete, despacito, muy despacito para no romperlo, lo fui desenredando; es que lo había hecho volar lejos esa tarde, más allá de alto que los pinos y había mucho hilo enredado.
De un salto estuve abajo, como me latía el corazón, tum-tum, tum-tum, tum-tum; creía que si seguía latiendo tan fuerte la despertaba a mamá. Las mamas pueden oír a miles de kilómetros los latidos fuertes de sus hijos, pero esa noche tuve suerte, los ronquidos de papá tapan cualquier cosa.
Me escabullí a mi pieza con el barrilete bajo el brazo, lo único que me costó fue el hilo que se había quedado tirado por todo el patio; lo fui metiendo tirando desde adentro, no era cuestión de desperdiciar tanto hilo tampoco. Sin prender la luz de mi habitación me acosté sobre la cama, con mi barrilete pegado al pecho, estuve así un rato, serenando los latidos de mi corazón y atento a los ronquidos y ruidos de la pieza principal.
Estaba oscuro esa noche, miré de soslayo la ventana y no se veía nada, noche cerrada de Agosto.
Volviendo a ese comentario de la noche, quisiera decirles que una noche de Agosto sin Luna, es lo mas negro que puede haber, porque hay noches azules como las de Septiembre, que es el mes que sigue; pero el mes anterior en sus noches mete miedo y eso fue lo que sintió  Juan José esa noche. Se arrepintió mil veces de haberse quedado viendo la televisión hasta tarde, con esa películas que tan tonto lo hacían; se arrepintió de todo, estaba tan lamentado que casi se pone a rezar, cuando....
“¡No sabes! el barrilete...” Fue como una brisa. Brisa tenue, cálida, brisa-caricia. El barrilete comenzó a brillar, se movía entre sus brazos, tratando de zafar. Él se quedó inmóvil unos segundos, contuvo la respiración y rogó por un momento que su corazón latiera tan fuerte como para que mamá, se despertara...  pero no. El barrilete se fue deslizando entre sus piernas, sintió como el delgado papel se le fue escapando de las manos, cerró los ojos y el barrilete le rozó con la cola la cabeza. Él hizo una mueca y un gesto rápido, como de levantarse y nada... Solo fue un gesto, que lo dejo con la cabeza a media asta mirando al barrilete de frente, elevarse desde sus pies. El barrilete cabeceó de lado a lado, como pidiendo hilo; Juan José agarró el cordel y lo remontó un poquito, un poquito nomás... Ahí nomás empezó a brillar, entonces él se animó mas, le dio hilo y el barrilete iluminó la habitación. Lo sostuvo fuerte, pensó que si no lo agarraba éste se daba contra el armario de enfrente y ahí sintió el golpe... Se sostuvo cuanto pudo y en ese instante mismo se elevó agarrado del hilo. Ya estaban los dos arriba, él feliz de volar de nuevo y Juan José navegando como gran piloto entre las aristas de la habitación; en esa extremidades del techo pudo por fin manotear los zancudos y sacudir las telas de arañas. El barrilete pidió más hilo, Juan tomó valor y bajó agarrado de la cola; tiro de un lana suelta del pulóver que le había tejido la Abuela, ató un extremo a la cama y el resto lo anudó al hilo del barrilete. Este empujó la puerta del dormitorio hasta que la abrió y juntos, Juan y el barrilete surcaron el aire del patio y el techo de la casa grande. Desde abajo los perros ladraban a coro y una lechuzas de las grandes les chistó desde el pino de enfrente. Nada detuvo el vuelo con luz de esa noche.
Barrilete y yo miramos al fondo, ya no le tuvimos miedo a la noche de Agosto, nuestra luz iluminó todo el campo; desde los cañaverales hasta las plantas de ciruelas. Pero ya se había hecho tarde, yo miré a la casa y ahí la vi a Mamá en camisón, remontándome a mí y a barrilete hasta la cama, muy en silencio; guardando de que Papá no se despierte. Al llegar abajo y poner los pies en el suelo, ella me besó la frente, me sacó las zapatillas y me sonrió de la manera mas dulce. Tomo a barrilete y me dijo: “Yo te lo guardo Juancito, vos dormí que una de estas noches, yo te prometo que te sacó a volar de nuevo”.
Así, las noches de Agosto, se cambiaron para mi, ya no son tan negras y yo ya sé volar atado a la cama; a veces como ya estoy viejo, en recuerdos vuelve Mamá a darme besos en la frente y cuidarme de no quedar atrapado en las canaletas de los techos vecinos.
Y mi barrilete encendido de luz, se apaga en las mañanas.

Juanjo Aramayo





martes, 15 de mayo de 2012


¡Me gustan los sentidos, despiertan las células del cerebro!
Dr. Seuss


La punta de un ovillo que se va soltando! A seguir haciendo click en la frase subrayada...

Teatro en la Escuela (Contexto) - 2005


Taller de teatro escolar “Cerca del sol”

      Esta experiencia-taller de teatro se realizó en una escuela ubicada a más de 3000 metros de altura, en la provincia de Jujuy, en lo que se denomina “la Puna”. Se trata de la escuela Nº 363 de la localidad de Puesto Sey (Dpto. de Susques). Allí se encontraban trabajando un antropólogo y una profesora en Ciencias de la Educación. Los habitantes de Puesto Sey se distinguían de pertenecer a la Gran Comunidad Atacameña, antigua población que ocupaba y aun ocupa, la región norte de Chile y parte de la cadena de los Andes en su extremo norte, en el territorio Argentino. Dicha comunidad Atacameña está realizando una revalorización de los saberes heredados y de su relación con la tierra. Se han agrupado y formaron cooperativas de trabajo que se interrelacionan con las comunidades aledañas para reproducir los beneficios de poseer la tierra y trabajarla en su provecho. En este contexto, recibo la invitación para dictar un taller de teatro.
     Cabe aclarar, que aun atravesaba los últimos pasos en la carrera de teatro. Cursando cuarto año de la primera promoción del Profesorado de artes en Teatro, perteneciente al ISFD Nº 4 de San Salvador de Jujuy. Aunque mi experiencia en “lo teatral” ya había hecho su inicio mucho antes del cursado de la carrera. El arte teatral lo transité haciéndolo. Formaba parte de un grupo de teatro y fue allí, en la práctica, donde tomé las herramientas para aprender a comunicarme de otra manera, con otras formas. Aunque recordando, ya desde muy niño, junto a mi hermano, hacíamos del patio de la casa
un laberinto mágico,
una jungla,
el fondo del mar,
la Vía Láctea y ficciones parecidas.
Fue el arte teatral lo que me llevó a querer aprender de su mecanismo, de su alfabeto, de su manera de hacerse. Y fue también el teatro el que me dispuso a entrar en el aula para compartir su hacer con los chicos.  
     La decisión de aceptar este espacio en la escuela de Puesto Sey, parte de creer, junto con mis compañeros de promoción de aquellos años; que éramos responsables de intervenir en la escuelas con mayor decisión, ya que los espacios que se nos brindaban eran muy pocos.

 ¿Cómo resolver, entonces, el intricado camino de la llegada del teatro a las escuelas? 
Desde la inclusión de los contenidos básicos en la nueva ley, a la creación de la carrera en las ofertas de los Institutos de Formación Docente y la falta de espacios que se administran en las ofertas curriculares provinciales, con total omisión en aquellos años de la lenta burocracia educacional. A ello se suma la falta de responsabilidad que el Profesorado de Artes en Teatro y el ISFD Nº 4 de Jujuy demostraban al no intervenir institucionalmente para que sus alumnos establecieran sus prácticas y residencias en los espacios necesarios. No existía una política institucional de apoyo, ni los mínimos acuerdos, para que los futuros egresados accedieran a las prácticas en las escuelas. Así, ante este mapa de relación institucional, la falta de espacios para la intervención áulica y el ofrecimiento de la comunidad fue como llegué ante los niños de Puesto Sey, 
ávidos de jugar, 
de jugar al teatro en su Escuela. 
     
En el libro “Historia natural y moral de las Indias”, de Joseph Acosta, se menciona: “...hubo en las indias gran curiosidad de hacer ídolos y pinturas de diversas formas y diversas materias, y a estas adoraban por dioses (...) Creo, sin duda, que el demonio, en cuya veneración las hacían, gustaba de hacerse adorar en figuras mal gestadas...”
Siempre, en mi relación natural e instructiva escolar me creí que Colón había descubierto América. Ahora, no tan lejos del infortunio que trajo dicha conquista a estas comunidades, me encuentro reconociendo mis rasgos, ritmos y voces en los chicos de la puna jujeña. Pero aun, estas cuestiones sabidas por mí hace tiempo, no sirvieron de alerta de mis pasos ante los alumnos de la Escuela nº 363. 
Mis colegas, conocedores de la zona, me habían advertido de la profunda relación que los niños de Puesto Sey tenían con la tierra, 
sus colores, 
sonidos, ritmos e historias. 
Y claro, allí estaba la Pachamama resguardando lo suyo.

     El contexto proponía una diversidad preponderante y extrema. Ante esto, me armé de Vigotsky y todo el constructivismo, también me encontraba seguro, puesto que ya había trabajado con niños de la misma edad en otras experiencias. Mis herramientas fueron la Murga y su color, ritmo y sabor. No podría fallar a la hora de “conquistarlos”. Ni qué decir de los Títeres de sombra y las historias de Javier Villafañe que llevaba bajo el brazo. Así que, al llegar a la escuela un domingo a la madrugada, me recosté a descansar seguro de que mis experiencias los dejaría atónitos al comenzar el día.
     “Por la mañana, de riguroso celeste se vistió el cielo”. La escuela profundamente blanca, como sus guardapolvos contrastaban con sus caritas curtidas por el viento, el frío y el calor extremo de estas latitudes. “Alta en el cielo”, “buenos días señorita directora”, “niños al comedor para el desayuno”, fueron frases y movimientos precisos que el grupo escolar ejecutó con mucha disciplina. Acto seguido, nos conocimos en el aula presentados por los maestros que, como nosotros, estarían toda la semana viviendo en la escuela, hasta el viernes, que regresaría el único colectivo que llega hasta el poblado.
     Saludé a los chicos (estaba con los del grado mas alto, es decir, con los de 6º y 7º). Para romper el hielo los invité a un espacio más grande a dónde nos pudiéramos sentar en el piso y tuviéramos lugar para jugar. Allí armé una ronda dónde iniciamos un juego de presentación. Luego de conocer sus nombres y movernos un poco para entrar en calor y generar un ambiente propicio para desinhibirse, traje mi “zurdo” (que está muy vistosamente pintado) y un silbato. Les expliqué que este espacio circular que habíamos logrado serviría para expresarnos a partir de los ritmos y canciones de la Murga.
     Mi “conquista” había comenzado. Desandé ritmos y explicaciones hasta con danza de la murga ríoplatense y de cómo esta expresión comunicaba los conflictos y problemas del pueblo. Sus miradas atónitas me hicieron presumir que los había “conquistado” con toda mi grandilocuencia y efectividad a la hora de trabajar con chicos. 
Respuesta: 
¡Nada!, ni un solo movimiento, ni una sola expresión. 
“La cultura del silencio”, me dije, remontando a todo los motes con que nos clasificaron por años en los estudios sobre las comunidades del noroeste.
     Pero la “nada” fue provechosa. Me movilizó y decidí invitarlos a que trajeran los instrumentos que tenían en la biblioteca. Corrieron hasta allí, y en un momento, ya tenía junto a mí a dos guitarreros, un charanguista, un sikus, unas sampoñias, unas quenas y un bombo. Casi sin decir nada los chicos se pusieron a tocar y cantar. Acto seguido procedí a sentarme encima del “zurdo” y a escucharlos con muchísima atención, “conquistado” con sus ritmos y su muy buena ejecución. El momento fue riquísimo. Al instante acordamos que sus ritmos y los míos serían uno solo, y jugamos a armar coros, cantando a ritmo de huayno, cueca, erkencheada, anateada y carnavalito. Ellos se expresaron sobre sus cosas y sobre lo que tenían ganas de contar y decir de su extenso territorio, el territorio argentino, el más alto que he visto. Para tamaña experiencia necesitamos de cuatro mañanas (con módulos de 2hs. reloj). Trabajábamos en el taller de murga de instrumentos andinos que denominamos “wayrusiña” (que en aimara significa juego).
     La segunda experiencia fue con los chicos de 3º, 4º y 5º. En un solo grupo, nos encontrábamos en la segunda mitad de la mañana, luego del recreo largo. Para ellos había preparado juegos expresivos que nos llevarían a montar obras cortas en títeres de sombra. La presentación fue ansiosa y la respuesta a los juegos de integración fue muy buena. Acto seguido nos sentamos en ronda para escuchar una obrita de Villafañe, que nos serviría para comenzar a preparar los títeres y jugar a mostrar una historia. Otra vez la misma impresión, el silencio de la escucha y lo extraño que les pareció la obra “El fantasma”. Otra vez falló mi “disparador”, pensé. Y nuevamente me dispuse a escucharlos.
     Es necesario que haga esta aclaración. Meses atrás había formado parte del equipo de trabajo de la Red de microcentros rurales, un proyecto de la secretaría de educación de la provincia de Jujuy, donde una de sus excelentes docentes (dicho sea de paso, docente de artística), la profesora "Teresita" de Azcarate, me invitó a participar. En el proyecto se brindaba un espacio de arte donde pudiéramos trabajar con los diferentes establecimientos a visitar, interviniendo en talleres con diferentes lenguajes artísticos. Allí comprendí que no existe una sola forma de escuchar, que uno debe abrirse con todos los sentidos, a lo que nos entregan los chicos en el aula, con el equipo visitamos numerosas escuelas del interior de la provincia de Jujuy. Allí, los alumnos de diferentes maneras y formas contaban sus historias y vivencias en los ambientes rurales.
     Echando mano a estas experiencias me dispuse a preguntarles a los chicos sobre los relatos que les contaban sus abuelos, sus padres o lo que habían escuchado de otros. Les propuse que si ellos me contaban una historia, yo les contaría otra que me había contado mi abuela. El intercambio fue riquísimo, la variedad de historias fue impresionante. Contaron, por ejemplo: del zorro y sus travesuras con las señoras, de la Pachamama protectora, y de las piedras con luz que "despistaban" del camino a los viajeros. Con todos estos relatos decidimos armar grupos y jugar a teatralizar estas historias. Para ello nos dispusimos a armar los personajes y el teatrillo donde los mostraríamos. Se necesitaron cuatro encuentros de dos horas reloj y una noche de ensayo (con los chicos que estaban en el albergue de la escuela), para terminar con el taller que mostró lo aprendido a sus compañeros.

     Ante tamaña práctica con los chicos de Puesto Sey, me quedan algunas certezas. El teatro es una posibilidad de expresión más que favorable en cualquier escuela. Pero es necesario tener muy claro el contexto donde se van a desarrollar los encuentros; los saberes previos nos ayudan a re-crear nuestros objetivos y contenidos de clase. Además de comprender que para las comunidades del noroeste es muy importante la preservación de la memoria y la transmisión y comunicación de sus valores culturales e identitarios, como forma de reconocimiento y afirmación de su autodeterminación. La escucha, es el contenido preponderante y la expresión teatral, el código justo para que los chicos puedan aprender y aprenderse, así como para nosotros los docentes, que nos lanzamos a la conquista, para ser conquistados. De hecho, como nos dice Gianni Rodari: “En el juego de los niños desaparecen los maestros, los guías, los monitores: sólo hay participantes. ¿Qué podemos hacer los adultos? ¡Dejarnos guiar por los niños, confiar en ellos!” 

Juanjo Aramayo